Asaltan a prestamista; iba en un autobús

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. – —¡Esto es un asalto cabrones, nadie se mueva!

Los pasajeros del autobús se tiran al piso y otros se encorvan en su asiento para cubrirse del cañón de las pistolas que sostienen vacilantes los dos asaltantes.

—A ver tú —le dicen al pasajero de enfrente— danos el dinero que traes.

El hombre se niega, jura que nada lleva en el bolso y le cierran la boca de un cachazo, vuelve a negarse y le asestan otro en la frente que lo deja semiinconsciente en el piso. Los dos asaltantes aprovechan la situación para esculcarlo y quitarle los 38 mil pesos que una hora atrás retiró de una sucursal bancaria en Plaza Las Américas.

LA TRANSACCIÓN

Ronualdo Pérez Díaz, de pelo encanecido y facciones duras, llegó a Banorte de Plaza Las Américas 10 minutos antes de la 1:00 de la tarde para realizar una transacción; retiró 38 mil pesos y subió al colectivo que lo llevó al centro. Se sentía seguro.

Llegó a la terminal y abordó el autobús con placas 140MU2 que lo llevaría a Berriozábal, su destino. Tomó uno de los asientos intermedios y detrás de él, dos hombres hicieron lo mismo. En pocos minutos el autobús estaba lleno y partió.

Cruzaron casi por completo la ciudad y cerca del Club Campestre, los hombres que charlaban en voz baja detrás de Ronualdo se pararon estrepitosamente, cortaron cartucho y obligaron al chofer a detenerse. Era el momento perfecto, lejos de la ciudad, de la policía y seguros porque un auto ya los esperaba en ese punto.

Los delincuentes encañonaron a todos, a pesar de que sólo buscaban a Ronualdo, a quien siguieron desde que salió de la sucursal.  Sabían que llevaba efectivo pero el prestamista se negaba, tuvieron que encañonarlo para amedrentarlo pero se mantuvo estoico así que tomaron otras medidas.

HUÍDA

Con el botín en sus manos, los dos ladrones corren hacia el coche que los espera, huyen al oriente y toman el bulevar Juan Crispín, donde los pierden de vista.  

Aún perplejo, el chofer del autobús continúa su trayectoria para pedir apoyo de la policía en el puesto de revisión C-3 “La Pochota” de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSyPC). Los uniformados entrevistan a Ronualdo, quien hila palabras tan rápido que le piden calma.

—Por favor, recuperen mi dinero, no me quiero quedar endeudado, suplica un par de veces.

Le preguntan sobre las características de los ladrones pero no recuerda. Todo pasó tan rápido que le fue imposible identificarlos.    

­—No vamos a poder recuperar su dinero señor, porque no tenemos los suficientes datos para rastrearlos, explica el agente.

Ronualdo se ve desesperado, se toma de los cabellos, amaga con caminar y sólo da una media vuelta para volver a suplicarle a la policía.

—No me quiero quedar endeudado, ayúdenme por favor.

Los oficiales encojen los hombros. A Ronualdo no le queda de otra que regresar al autobús en donde los ladrones, lo dejaron sin nada. (Agencia Vórtice MX)

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