¿A quién enterramos, entonces? la incertidumbre en tiempos de COVID 19

¿A quién enterramos, entonces? la incertidumbre en tiempos de COVID 19

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas (AGENCIA VÓRTICE MX).- Recibieron la noticia de la muerte dos veces; una por la madrugada del jueves y la otra un día después de haber enterrado a quien creían era su tía.

Marcelo, su sobrino, se pregunta, ¿entonces a quién enterramos ayer? La incertidumbre, a pesar de las respuestas del personal médico de la Clínica de Enfermedades Respiratorias Polyforum, aún es latente.

María, de 57 años de edad, habitante de Copoya, estuvo internada en el hospital del Polyforum durante 20 días (o 21), luego de que presentara síntomas de coronavirus y su situación se agravara debido a la diabetes que padecía.

Sin embargo, la madrugada del jueves 28 de mayo, el personal médico notificó a los familiares que María había fallecido y tenían que inhumarla de acuerdo con el protocolo.

Desolada, la familia enterró el cadáver de María en el Panteón de Copoya, en una ceremonia fúnebre de pocos minutos, apegadas a las instrucciones del personal médico.

Aún no pasaban el duelo, cuando la tarde del viernes recibieron una llamada telefónica por parte de la doctora Diana, quien les notificaba (de nueva cuenta) que María acababa de morir.

-¿Cómo es posible? Si ya nos entregaron el cuerpo, ¿entonces a quien fuimos a enterrar? cuestionó Marcelo.

-Lo voy a confirmar, respondió la doctora y colgó.

Minutos después, la doctora regresó la llamada y les reafirmó que sí era su familiar, pero además se ofreció a coordinar todo para que el protocolo de entrega fuera rápido.

Consternados, los familiares se comunicaron a la funeraria para saber que quien habían enterrado era a María, pero continuaron con la duda.

Marcelo relató que los de la funeraria ni siquiera vieron el cuerpo, a ellos les entregaron en una bolsa sanitizada y luego lo metieron a otra bolsa en el cajón, como indica el protocolo.

-¿La cremaron?

No, la enterramos en el panteón de Copoya, respondió Marcelo a la prensa.

En medio de la incertidumbre y negándose a creer lo dicho por la doctora, los familiares fueron a la clínica del Polyforum, pero nadie quería dar la cara.

Molestos, exigieron ver a la doctora, pero en su lugar salió una psicóloga y otro representante, quienes indicaron que hubo un error.

La tía María había fallecido el jueves y lo del viernes era una confusión. Horas después, el personal médico les pidió una disculpa por el error y ratificaron que el cuerpo que se llevaron sí era el de su familiar.

“No pueden jugar con los sentiminetos de las personas, con el dolor de las personas”, lamentó Marcelo, quien al igual que su familia siguen con la incertidumbre de si quien enterraron era realmente su tía.

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