Panes & Peces

Eso es lo que me puede

 Desde septiembre de 2014 viajo dos veces por semana a la ciudad de San Cristóbal de Las Casas. En uno de esos viajes escuché la charla de dos turistas nacionales sobre el movimiento zapatista. El primero comentaba que aquello era solo un recuerdo y que todo había vuelto a la normalidad. ¿Y qué peleaban? Preguntó el segundo. Lo que peleaba Emiliano Zapata: Tierra y Libertad, contestó con fastidio el primero, luego señaló hacia el Cañón del Sumidero y después de algunos asombros se hizo el silencio.

Me fue inevitable evocar el pasado hasta aquellos días turbulentos cuando el gobierno daba palos de ciego, mientras que los noticieros replicaban el discurso de aquella mañana de 1994, el primer día de enero cuando más de uno bebía por el año nuevo. En 1992 se había conmemorado quinientos años de la llegada de los españoles a América, y ahora un puñado de pobres, de excluidos, habían decido salir a la calle para decir que ya no más, que ya era suficiente, que había que liberarse. La frágil economía se desmoronó y algunos (no la mayoría) confirmó quién era el verdadero dueño del país. Meses después se hablaba de comunidades “engañadas” por la Teología de la Liberación, luego que no, que era por la Filosofía de la Liberación (que no es lo mismo), por extranjeros perniciosos y por revoltosos de movimientos estudiantiles añejos. Circularon rumores de que los “rebeldes” saqueaban, violaban y mataban a quien se les resistiera. Que el olor a pólvora se podía sentir por el rumbo del Cañón del Sumidero.

Lo mejor me lo explicó después un amigo, mientras cenábamos hamburguesas en el crucero de Terán. Me contó que luego de la llegada de los primeros españoles (quinientos años atrás), se siguieron los ingleses, los franceses y con ellos bastantes negritos. Los europeos nos veían como sujetos sin alma, nos aplicaron la geopolítica y nos esclavizaron y asesinaron, y todo por no tener “ser”. Ellos se creían el centro, equidistante de cualquier orilla o extremo, y nos la aplicaron igual que a los negritos africanos. Después me dijo que debería darle la vuelta al mapamundi, pero no de cabeza, sino de izquierda a derecha.

Más tarde en casa hice lo que me recomendó. Recorté un viejo mapamundi y juro que se veía diferente. España, Portugal, Inglaterra y Francia se veían ahora en la orilla, en el extremo del mundo, mientras Asia estaba al centro, y arriba a la diestra el Estrecho de Bering. ¡Si seré pendejo! (me dije) Era claro, tres mil años a. C. los egipcios tenían calendarios de 365 días, y sabían que los astros y nuestro planeta eran redondos, que los chinos mil quinientos años a. C. ya cartografiaban el cielo y contaban con avances prodigiosos en navegación, además de inventos como la pólvora y el papel. Caí en la cuenta también que la sabia Babilonia era la actual Irak y que el mundo Árabe había heredado la sabiduría del mundo antiguo, éstos últimos castigados en la actualidad por los europeos y sus emigrantes radicados en los Estados Unidos. ¡Europeos que en el medioevo creían que la Tierra era plana! Naciones con un atraso de miles de años en conocimiento, que navegaron el Océano Atlántico sin saber que miles de años antes los asiáticos habían visitado el “nuevo mundo”, navegando el Océano Pacífico. ¡En la escuela le dedican en Historia de naciones y civilizaciones antiguas, apenas una página! África la más jodida, con un calor infernal y llena de peligros por su condición salvaje, donde Tarzán había sido educado por monos. Nadie nos enseñó que de ahí habían partido los primeros nómadas persiguiendo presas y creando nuevos asentamientos a lo largo y ancho del mundo. Nuestros abuelos milenarios.

Ver el mapa invertido me reveló además muchas islas que explicarían las semejanzas entre filipinos y nativos del “nuevo mundo”, y luego me hizo pensar en “la vieja Europa”, en su situación de marginales siglos atrás, lejanía que corrigieron con un simple movimiento de posición en el mapa y que impera hasta hoy día, dejando en la orilla a Asia, a Oceanía, a los pueblos sudamericanos entre otros. ¿Piensa que deliro? ¿Que no es cierto lo que escribo? Le anexo el mapa para que saque sus propias conclusiones, corrobore temporalidades y cifras que lo harán estremecer de la muina… naciones europeas invasoras que creían que la Tierra era plana… ni gracia. (Antonio López)

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